Tuve sexo todas y cada una de las mañanas a lo largo de una semana, y esto es lo que pasó

¿Alguna vez te has preguntado por qué razón habituamos a hacer el amor de noche? El de qué forma y el en qué momento del apareamiento de los animales acostumbra a tener una lógica detrás. En cambio, lo nuestro es más una cuestión de conveniencia. Estamos acostumbrados a tener relaciones íntimas en el sitio más cómodo de la casa: la cama. Es bastante difícil decirle que no a la amedrentad de las sábanas, la suavidad de la almohada y la blandura del jergón. Y de ahí que que el sexo acostumbra a ocurrir en el momento de acostarse.

Ya nos hemos quitado la ropa, lavado los dientes y acostado en situación horizontal: ahora y solo ahora la magia sucede. Si lo piensas bien, es una forma triste y desganada de estructurar la vida sexual. Dejamos que la lógica económica del cada día decida por nosotros. En menoscabo, claro está, de nuestros deseos carnales. Si deseamos sacar el máximo de nuestros encuentros sexuales, precisamos liberarnos de estos horarios rigurosos y abrazar el prometedor potencial del sexo en un instante mucho mejor del día: la mañana.

Foto: iStock.Foto: iStock.

El sexo matinal es como engullirse una tarta de chocolate para el desayuno: sorprendentemente confortante. Además de esto, reduce los niveles de agobio (nos relaja para encarar el día que empieza) y libera endorfinas que nos sostienen activos. Es como percibir las ventajas de una clase temprana de yoga y correr al tiempo, y todo sin salir de la cama. Examinando la cuestión con frialdad, las mañanas pueden ser un momento considerablemente más lógico para el sexo. De noche, la gente coge la cama agotada y el sueño va en incremento. Por la mañana, en cambio, lo normal es despertarse con sueño y gradualmente acrecentar tu nivel de energía.

En el siglo XVI la gente acostumbraba a dormir en 2 tandas distinguidas y aprovechaba el intermedio para hacer el amor

Antes de la iluminación artificial, la gente acostumbraba a dormir en 2 tandas diferenciadas. Iban a la cama 2 horas tras el anochecer, se despertaban a lo largo de las primeras horas de la madrugada y volvían a dormirse. En ese intermedio, la gente aprovechaba para pasar tiempo con su familia, leer y, ciertos, para tener sexo. Un manual médico del siglo XVI convocado por la ‘BBC’ recomendaba a las parejas que el mejor instante para concebir no era al final de una larga jornada laboral, sino más bien tras el “primer sueño”: “Cuanto más gocen, mejor lo harán”. En consecuencia, no hay mejor manera de honrar la tradición que el sexo blog post-sueño o bien mañanero.

El trabajo entrometido

El primordial obstáculo para el sexo matinal es, de qué forma no, el trabajo. Con la intención de terminar con la monotonía de la vida sexual, Molly, madre de 3 hijos, admitió el reto de tener sexo cada mañana a lo largo de una semana y contó su experiencia en la página web ‘Prevention’. Ella es nocherniega como la que más, puesto que se quedaría hasta las uno en los brazos de Morfeo de no ser pues debe ir al trabajo. No todo será fácil: en este planeta de horarios, preocupaciones y responsabilidades, lo más normal es que si deseas un revolcón por la mañana, tengas que levantarte antes.

Si deseas tener tiempo en solitario con tu pareja y adelantarte al caos matinal de tus hijos, deberás levantarte ya antes (es el costo que debes abonar)

El lunes Molly puso el despertador una hora ya antes para asistir a su cita con la lascivia matinal. Sí, no es lo más espontáneo ni sensual eso del despertador, mas si deseas tener tiempo en solitario y anticiparte al caos de tus 3 hijos, es el costo que tienes que abonar. Uno de los razonamientos más empleados contra el erotismo temprano es que la gente acostumbra a sentirse poco atractiva recién despertada. Lo mismo le pasó a Molly, que de forma inmediata se lavó los dientes, se peinó e inclusive se puso algo de crema hidratante. A continuación, despertó a su marido con el mejor de los saludos y acabaron su primer encuentro sexual antes que despertara la marabunta de chillidos, lloros y bocas que nutrir.

La libido, en auge

A primera hora de la mañana, el cuerpo de los hombres pide sexo a gritos. Se trata de una suerte de ganas inconscientes derivadas de la testosterona, cuyos niveles están al máximo recién levantados. Fue el caso del marido de Molly por la mañana siguiente. La fogosidad de su compañero, así como la emergencia de la situación (la posibilidad de ser descubiertos) hizo que el sexo fuera en especial recordable.

Foto: iStock.Foto: iStock.

No todos y cada uno de los días fueron tan épicos para Molly. Los mails del trabajo y las llamadas de su jefe interrupieron su nueva rutina sexual. La realidad, en ocasiones, te pone en tu lugar. El resto de días en los que sí hubo tiempo, Molly acepta que acudió a su puesto con una sonrisa de oreja a oreja. Tan evidente había de ser que aun sus compañeros le preguntaron qué le pasaba para estar tan contenta.

Si a lo largo del fin de semana debían madrugar para dejar a los pequeños en partidos, aniversario o bien adiestramientos, volvían a la casa para cumplir con el reto. Probaron en la ducha y no les fue tan bien (quizás deberían haber seguido estos consejos). Lo que está claro, es que este experimento estimuló su interés por el sexo. En su caso, con tantas obligaciones, no es realista planear tenerlo cada mañana, mas sí es algo digno de incluir en el repertorio en ocasiones para sostener viva la llama y escapar de la monotonía entre las sábanas.

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